Mito de las Proteínas

Todos los nutrientes provienen del sol o de la tierra. La vitamina D, considerada como la “vitamina del sol”, se produce cuando la piel se expone a la luz solar. Todo lo demás nutrientes provienen del suelo. Los minerales vienen de la tierra y las vitaminas de las plantas y los microorganismos que crecen en ella. El calcio en la leche de una vaca (y de su esqueleto de 90 kilos) proviene de todas las plantas que comió, las cuales lo sacaron de la tierra. Podemos ahorrarnos el intermediario y obtener nuestro calcio directamente de las plantas.
¿De dónde obtienes tu proteína? La proteína tiene aminoácidos esenciales, es decir, nuestro cuerpo no puede producirlos por sí mismo y necesitamos obtenerlos de nuestra dieta; pero el resto de los animales tampoco pueden producirlos. Todos los aminoácidos esenciales tienen su origen en las plantas (y microbios) y todas las proteínas vegetales contienen todos los aminoácidos esenciales. Quienes siguen una dieta basada en plantas consumen de media el doble de los requerimientos diarios de proteína que se obtienen principalmente a través de las legumbres. De todas formas, esto se refiere a la cantidad de proteínas, pero ¿qué hay de la calidad?
Es cierto que ciertas proteínas vegetales son relativamente bajas en algunos aminoácidos esenciales. Así que, hace unos 40 años, se puso de moda el mito de la “combinación de proteínas”; literalmente: apareció en la publicación de febrero de 1975 de la revista Vogue. El concepto decía que debíamos juntar “proteínas complementarias”, por ejemplo, arroz y legumbres, para compensar las carencias. Sin embargo, hace décadas que este mito fue refutado. El mito de que las proteínas vegetales son incompletas, de que no son tan buenas como las animales, de que hay que combinar proteínas en cada comida, todas estas afirmaciones han sido descartadas por la comunidad de nutricionistas hace ya décadas.
El cuerpo mantiene reservas de aminoácidos libres que puede usar para hacer toda la complementación necesaria, por no mencionar el masivo programa de reciclaje de proteínas que posee nuestro cuerpo. Se vierten alrededor de 90 gramos de proteínas cada día desde nuestro propio cuerpo en el tracto digestivo para volverse a descomponer y recomponer, de forma que nuestro cuerpo pueda mezclar y combinar aminoácidos en las proporciones que necesite, comamos lo que comamos.